lunes, 3 de abril de 2017


MEDICINA PLUS
 La medicina ha sido definida corrientemente como "la ciencia que tiene por objeto la conservación y el restablecimiento de la salud", o "el arte de prevenir, cuidar y asistir en la curación de la enfermedad", o finalmente, "la ciencia de curar y precaver las enfermedades". Se puede objetar esas definiciones precisando que la medicina no ha sido siempre una ciencia, es decir, "conocimiento cierto de las cosas por sus principios y causas", y que difícilmente ha sido en algún momento sólo un arte, o sea, "la disposición o habilidad para hacer alguna cosa" o "el conjunto de reglas necesarias para hacer bien alguna cosa".


Desde el tiempo de la Grecia clásica se ha pensado que los dos objetivos de la medicina son conservar la salud y curar las enfermedades. De allí las dos hijas del dios Esculapio, Hygieia y Panacea. Hygieia era la diosa de la conservación de la salud, mientras que Panacea lo era de la curación de las enfermedades. 

De sus nombres han derivado las palabras higiene y panacea; esta última para dar a entender "un medicamento que se supone eficaz para curar diversas enfermedades". Más recientemente, Claude Bernard, en su genial obra "Introducción a la Medicina Experimental", propone también que los dos objetivos de la medicina son "conservar la salud y curar las enfermedades"
Sin embargo, no se debe olvidar que si la salud fuera un don garantizado no nos preocuparíamos por conservarla. Es debido a que enfermamos o, lo que es lo mismo, a que perdemos la salud, que surge en nosotros esa preocupación. Por la razón, pensamos que al definir la medicina se debe hablar de prevenir las enfermedades más bien que de conservar la salud. Teniendo en mente estas consideraciones, proponemos definir la medicina como el conjunto de conceptos, procedimientos y recursos materiales, con los que se busca prevenir y curar las enfermedades

Los procesos con obvia causa externa, traumatismo o heridas recibidas durante el combate, aunque también pueden ser interpretados como resultado del castigo de los dioses, son abordados presencialmente en forma natural.
A través del tiempo y con el progreso de la civilización y el avance cultural, los conceptos médicos se han ido haciendo más y más científicos los procedimientos más técnicos, y los recursos más tecnológicos, sin querer esto decir que la ciencia, la técnica y la tecnología lo son todo en medicina. Mucha veces conceptos médicos tienen la forma científica pero carecen de una comprobación estricta, como la ciencia lo que requiere. Y no se puede ni se debe ignorar que el efecto curativo del médico y sus medicinas tienen siempre un contenido de sugestión, conocido generalmente como el efecto placebo 








La medicina como una carrera fantástica

1. Serás un aprendiz de por vida

Si piensas que con los seis años de carrera y los cuatro o cinco de especialidad está todo dicho, te equivocas. En medicina NUNCA se deja de aprender, ni siquiera puedes decir que dos más dos son cuatro.

Por tanto, hay que estar muy mentalizado de que es una carrera para aprender constantemente, esto nunca se acaba, y nunca es igual (que, por otra parte, es una de las cosas bonitas de la carrera, y otra de las razones de que exista MedCiencia: siempre estás aprendiendo).

2. Exceso de burocracia y competencia

Sin temor equivocarme, diría que la carrera de medicina es una de las que más competencia exige a sus estudiantes (por ejemplo, con el uso de la Campana de Gauss para aprobar un examen, o por el legendario MIR). Y eso son quebraderos de cabeza, exigencias y estrés por todas partes.
Por otra parte, con su elevado número de asignaturas (créditos universitarios) y su duración, también implica mucha burocracia y obstáculos administrativos por todas partes. Toca aguantar el tipo y no acabar matando a nadie del personal administrativo (cuesta, pero hay que ponerle voluntad, no sea que acabemos en la cárcel por asesinato tras aguantar toda la carrera…).

3. Trabajo en equipo


Si eres de los que te gusta trabajar en solitario o por libre, la medicina no es tu mejor opción. En esta carrera saber trabajar en equipo es primordial, ya sea para los trabajos en grupo de la universidad o a la hora de ejercer tu trabajo como profesional, porque cada una de las ramas de la medicina acaban cruzándose entre si, y siempre hará falta que te ayude algún compañero (o viceversa).
Además, también hay que tener en cuenta que tratarás con pacientes, los cuales pasarán por diferentes especialidades en más ocasiones de las que nos gustaría.

4. Enfermedades y tratamientos

Para entrar en medicina deben gustarte las enfermedades y querer aprender como se tratan. Con gustarte no me refiero a que te guste estar enfermo, claro, sino que te guste saber como funcionan, que producen, qué síntomas darán, como diagnosticarlas… Y, por supuesto, debe gustarte saber como curar, pues el objetivo final de la medicina es ese: curar.
Eso si, hay que tener en cuenta que los libros son eso, libros, y prácticamente nunca te encontrarás a un paciente que cumpla al 100% todos los criterios que aprendes en la carrera a base de siglas y multitud de información (hoy en día me pregunto cómo somos capaces de aguantar tantos datos en la cabeza). En la carrera se aprenden muchos datos de memoria, pero cuando se empieza a trabajar casi nunca se parece a lo que hemos memorizado, ya que tratamos con pacientes y no con simples datos.

5. Sacrificar parte de tu vida

La parte buena de la carrera es que al terminarla tienes muchas formas de elegir como hacer tu trabajo, ya sea a tiempo parcial o completo, trabajando para el estado o por privado, y además suele estar bien pagado (digo suele, porque con los recortes, vaya usted a saber cuanto se cobra ahora… Yo prefiero no saberlo hasta que llegue ese día).
PERO, por supuesto, este tipo de libertad y buen sueldo tiene su otra cara de la moneda: la carrera. Si, la parte más dura de ser médico es la preparación, esos temidos seis años donde tienes que sacrificar (en demasiadas ocasiones) tu tiempo de vida personal, decir no a algunas fiestas con tus amigos, pasarte las navidades estudiando, y así muchas otras cosas que no nos gustan. Es el precio a pagar, pero el futuro lo acaba compensando (o eso dicen).
Estas son las 5 razones, pero no nos equivoquemos, pues la Medicina es muy bonita. Yo, sinceramente, no me arrepiento para nada de haber elegido esta carrera (aún sigo recordando cuando recibí el aviso en junio de 2008 cuando me concedieron la plaza, casi no me lo creía). Por ello, si estás de acuerdo con todos estos “requisitos”, puede que SI, que tu futuro sea estudiar medicina.



7 comentarios:

  1. Te quedo super bien,interesante tema!

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  2. Me gusto como acomodaste tu información y tu diseño

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  3. En verdad que vas a ser una buena doctora, me gusto mucho ;)

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  4. Quedo increíble!! Me supeer interesa el tema ya que es la carrera que pienso estudiar estoy segura de que vas a ser una muy buena doctora

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  5. Me enacnto tu trabajo, se nota que vas a ser una gran doctora y que sabes mucho del tema.

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